Es la zona como lo dice su nombre es donde “estamos cómodos”  porque la conocemos, esta bajo control, y nos cuesta salir de ella porque requiere esfuerzo por parte de nosotros.

Podemos salir de la zona de confort por dos formas:

a) Por voluntad propia: Donde somos conscientes de nuestra comodidad y decidimos a ejecutar el cambio.

– Empezando por pequeñas cosas como por ejemplo, estimular sensaciones como bañar con los ojos cerrados,  enjabonarse y cepillarse con el miembro no dominante.

– Probar otro tipo de comidas, para ampliar nuestra perspectiva.

– Escuchar un nuevo género de música que estimule los sentidos.

– Decidir el camino peatonal para llegar a un lugar.

-Explorar nuestras perspectivas o habilidades a través de cursos y experiencias.

-Conocer nuevos lugares que aumenten la cultura.

Permitir ser uno mismo y escuchar esa voz interior que expresa: nuestro deseo real.”

b) Por respuesta a estímulo externo: La cual forza a adaptarnos a la nueva situación.

– Como por ejemplo, el cambio abrupto de país, deberás adaptarte para vivir plácidamente para vivir en el.

– La llegada a casa de otro miembro a la casa.

– Un accidente o enfermedad, donde modificas tu vida y requieres ayuda de los demás mientras te recuperas.

– O cuando te has quedado sin trabajo o estas en quiebra económica, donde te esfuerzas a realizar otras actividades siendo más creativos para sobrevivir.

Ante dichas situaciones es vital salir de la zona de confort,   permitiéndonos aprender, ampliar nuestra perspectiva, reinventarnos haciéndonos más flexibles y seguros de nosotros mismos.

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