Uno de los principales problemas que está enfrentando la educación superior en Colombia en la actualidad es la deserción académica en pregrado. Es decir estudiantes que abandonan una institución de educación superior, se les puede llamar desertores.  Pero esto nos lleva a formular una pregunta ¿Qué  situaciones o problemas están llevando a los estudiantes de educación superior a tomar esta decisión? En respuesta al anterior interrogante podemos mencionar varios factores, lo más comunes son el  bajo rendimiento académico de los mismos, y o retiro forzoso.

Según las estadísticas del Banco Mundial en Colombia,  alrededor del del 37% de los estudiantes que ingresan a estudios superiores abandonaran los mismos, pero el  36% de los estudiantes lo harán en el primer año en comparación al 15 % de los Estudiantes en Estados Unidos.

El fenómeno de deserción es complejo, ya que los factores que la causan deben ser tratados de manera integral.  Según el ministerio de educación nacional (2009) la revolución educativa centra sus esfuerzos en el seguimiento y atención estudiante, sus condiciones individuales, socioeconómicas e institucionales, puesto que son estas las que lo impulsan a mantenerse o a abandonar sus estudios. A partir de estos factores se postulan mecanismos y programas los cuales tiene como fin fortalecer y ayudar a que los estudiantes para que sean permanentes y constantes en su proceso educativo.

La deserción estudiantil es un síntoma de una problemática educativa a nivel estructural, relacionado con las condiciones sociales en las que se genera el discurso educativo, no sólo de parte de las instituciones de educación superior, sino también, de los estudiantes.

Otra visión plantea que la problemática de las Instituciones de Educación Superior está enmarcada dentro del campo del marketing educativo, entendido como el ofrecimiento de “comportamiento social, ideas y procesos de desarrollo intelectual y construcción de conocimientos”, por lo cual, la eficiencia de toda estrategia de marketing educativo está en el hecho que “sus objetivos deben centrarse en los beneficios sociales y personales, de carácter intelectual, académico y espiritual, que puedan trascender a la sociedad y al individuo y con el tiempo se conviertan en los motores del bienestar de la comunidad” (Martínez, 2001).

En Colombia,  la deserción estudiantil universitaria ha incrementado alarmantemente en grandes proporciones, situación que se registra en todas las áreas del conocimiento, pero con  especial preocupación en algunas de ellas.

Una de las principales razones en la deserción estudiantil es la falta de solvencia económica, ya que algunos programas académicos requieren altos costos que muchas familias no pueden asumir. Los estudiantes se retiran para aportar en el hogar o dividen su tiempo entre el trabajo y las clases, y así, descuidan algunas materias hasta que se concentran por completo en sus labores. Otras de las causas es el bajo nivel académico con el cual los estudiantes ingresan a las instituciones de educación superior, mostrando en los primeros semestres la deficiencia, que suma a la situación psicosocial en la que pueden encontrarse involucrados los estudiantes, ya sea por problemas familiares, traumas y situaciones que no pueden manejar solos y los obligan a desistir del proyecto profesional.

El factor económico es uno de los principales problemas que se pueden asociar a la inasistencia escolar y la deserción,  para lo cual se han empezado a implementar  programa  de subsidios monetarios a las familias de bajo recursos, se han ido creando programas que se encuentren a la disposición de estas familias y se han ido mejorando las infraestructuras físicas, tecnológicas y la disponibilidad de textos en el sector educativos oficial,  buscando  garantizar la permanencia de los estudiantes en las instituciones.

A nivel de educación superior se han ido diseñando programas  y estrategias  relacionados con algunos factores asociados con la deserción de algunos estudiantes. Entre los cuales podemos mencionar consejerías universitarias,  campañas de planificación familiar y la prohibición de expendio de licores en zonas aledañas a las instituciones.  También se ha incrementado la adopción de créditos académicos  focalizando a los estudiantes de riesgos a superior los factores económicos.

Así mismos los esfuerzos permanentes del sector y ministerio de Educación Nacional por desconcentrar la oferta que tienen efecto en disminuir los niveles de deserción estudiantil. A través de programas de regionalización de la oferta de instituciones de educación superior y de los centros regionales de educación superior (CERES) la educación superior se ha acercado a  jóvenes de regiones apartadas o con escasas opciones de acceso movilizando a su vez el estudio en este nivel de formación con pertinencia y calidad.

Según el autor Tinto (1989) afirma que el estudio de deserción en la educación superior es complejo ya que implica no solo la variedad de perspectivas sino también a una gama de diferentes tipos de abandono. Adicionalmente sostiene que ninguna disfunción puede captar en su totalidad la complejidad de este fenómeno.

Además de la relación de la institución de educación superior con los estudiantes, la deserción es un problema que afecta otras relaciones como las del estado con las instituciones de educación superior públicas en el sentido del incumplimiento de las políticas y las metas sociales establecidas generando pérdidas financieras. (Tinto 1990)

La deserción se define a nivel internacional como el proceso de abandono, voluntario o forzoso, de la carrera en la que se matricula un estudiante, bien por causas académicas o por razones económicas. Esta condición puede ser temporal y el proceso se puede revertir si se logra remover los impedimentos para retomar los estudios.

En Colombia, esta medida se define como aquel estudiante que ha abandonado por dos o más períodos consecutivos la institución o no registra graduación, y puede ser ocasionada por factores académicos (bajo rendimiento) o no académicos (factores socioeconómicos).

Una de las primeras conclusiones de dicho estudio fue que a pesar de la multiplicidad de razones que podían originar la deserción estudiantil, como pueden ser los motivos personales, familiares, educativos, sociales y estatales, entre otras, las más importantes suelen ser las causas académicas.

Desde el punto de vista individual desertar significa el fracaso para completar un determinado curso de acción o  alcanzar una meta deseada en pos de la cual el sujeto ingreso a una particular institución de educación superior, por consiguiente la deserción no solo depende las intenciones individuales sino también de los procesos sociales o intelectuales a través de los cuales las personas elaboran metas deseadas en cierta universidad. (Tino 1989)

Se han observado diferencias en las personalidades entre estudiantes que persisten  y los que desertan (Pérez & Ramos, 1995). Algunos estudios citados por este mismo  autor,  señalan que los desertores tendían a ser más impulsivos con características más inestables ansiosas, excesivamente activas e inquietas comparada con los que persisten en los estudios en síntesis. Estos autores afirman que el cambio de personalidad tiende al impedimento de los jóvenes  a alcanzar las metas propuestas por la universidad.

Según Spady (1970) la interacción en el compromiso con la meta de completar los estudios y el compromiso con la institución son factores para el alumno decida continuar o dejar la universidad. Es decir el grado de compromiso con las metas es menor, puede ser una de las causas de deserción y si existe un débil  compromiso de parte de la institución será más propenso al abandono de la universidad.

Los atributos intelectuales para moldear la habilidad de cada individuo y hacer frente a los desafíos de la vida académica universitarios son importantes, ya que se puede entender como estos atributos las capacidades de cada individuo para desempeñarse en algo y de qué manera este adquiere conocimientos y compresión de ideas.

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